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El Arte Argentino & sus Protagonistas
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Hilda Vera,
por Julio Sapollnik
El acto de pintar tiene un instante límite
en el cual el artista detiene su imaginación y la cede al
contemplador. Si no se advierte este momento, cae en lo descriptivo,
en la necesidad de contar el cuadro; por el contrario, si interrumpe
la representación n el punto justo dejando que los elementos
y el clima se intuyan, le traspasa al observador la continuación
creativa de la obra, desde esa misma intensidad.
Hilda Vera es una pintora de climas sugeridos,
que alcanza las imágenes proponiendo para que cada espectador
navegue en su propia fantasía.
En "Puerto
Pirámides", el trabajo nos remite a una visión
marítima.Como si fuera una toma fotográfica a gran
altura, allí se divisan formas que podemos relacionar con
dos importantes islas, rodeadas de una plataforma submarina de diferente
profundidad. Al igual que ocurre con la macrofotografía,
la textura variada que presenta la realización conduce a
una lectura orográfica, donde picos de diferentes alturas
reciben distintas incidencias de la luz. Por la variedad de colores
tierras sobre el lado inferior del cuadro, podemos percibir la cercanía
de la costa, mientras que del lado superior fuertes corrientes marinas
están insinuadas por la presencia de pinceladas aplicadas
de manera circular.
En "Tapa
para un cuento" la pintura ofrece un paisaje de fantasía.
El tratamiento del colo, junto con la técnica utilizada,
sugiere formas que bien podrían desarrollarse en un territorio
oleoso, de atmósfera densa, que obliga al ser humano a permanecer
fuera de él.
Hilda Vera propone que la imaginación sea
el camino para la libertad. Como en un sueño infantil, fantasmas
y dragones acechan nuestra vigilia.
Painting usually has a definite frontier where artist should
pass the torch of imaination to onlookers. If this decisive moment
is missed, plain account frequently follows, since the picture in
question needs to be fully described.
When the scene is only suggestive, however, committed spectators
are invited to complete the creation by themselves.
Hilda Vera is a gifted painter and her implying images kindly
ask onlookers to resort to their fantasy.
The first work shown here is a somewhat uncommon seascape. This
interestin g aerial view reveals two large islands arising from
an uneven continental shelf. The red and ochre mountains, ghostly
bird and almost orange shore clearly contrast with the turbulent
waters.
The second painting is a superb fancy landscape. Unique colors
and shapes allude to a dense, rather slippery territory human beings
are advised to avoid.
Hilda Vera proposes wild daydreams as a road to true freedom,
even if phantoms and dragons seem to threaten our wake fulness.
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