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El Arte Argentino hacia el mundo
Hilda Vera,
por Cesar Magrini
Hace algun tiempo, y en un trabajo que acepté para
dedicarle un estudio de valoración, dije, al ocuparme de ella, que
me impresionaba como "pintura a rafagas". Una expresión que
recuerdo ahora, y muy agudamente, frente a la obra de esta eximia
y tan profunda pintora, como similares a las sensaciones que su
cotemplación despierta.
Sensaciones parecidas a las que dejan los oleajes
del marcada vez que acuden a dilatarse y luego desaparecer, apenas
mas tenues en los bordados y en las pinturas que deja su paso por
las arenas de la playa.
Porque las aguas del mar, al igual que la belleza
de esta tan conquistadora pintura, responden a su génesis a una
fuerza que las mueve y las empuja hacia la costa, y son la diadema
de una hermosura apenas tangible, que lenta va hilando ese prodigioso
brocato de olas que saca su fuerza y el poder de sus embates de
la vida, los sentidos y los sentimientos del creador, siempre en
acecho.
Las ondas se deslíen en ese otro mar imaginario,
turbulento de la existencia, y ambas obras comparten la nada fácil
tarea del ser, cada una a su manera, la culminación de un sostenido
juego poético.
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Esmalte s/tela - 100 x 100 cm (1998)
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Esmalte s/tela - 100 x 100 cm (1996)
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