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Síntesis de Críticas

Hilda Vera, artista plástica y abogada, en su búsqueda inicial se vinculó con lo esencial de la vida hasta que comenzó a encontrar respuestas en el espacio del arte. Intuyó que se introducía en una profunda y misteriosa experiencia desde la cual refleja lo que siente y lo que percibe a través de atractivas imágenes. Es expositora permanente de la Pinacoteca de la Embajada de Corea y del Ministerio de Relaciones Exteriores de la Cancillería de Corea en Seúl. Ha exhibido sus obras en salones y exposiciones donde fue premiada: Bienal 1997 de La Habana, Cuba y Galería Núcleo de Arte. Sus pinturas, tanto en el campo de la abstracción como de la figuración, ponen de manifiesto sus elevadas cualidades plásticas y creativas.

 

Lena Burtin

El Arte Argentino del siglo XXI

 

 

 

 

Cuando Quinto Horacio Flaco, el "enorme" poeta latino, se puso a reflexionar sobre su obra literaria, no pudo menos que exclamar,admirativamente: "Exegi monumentum aere perennius" y no se equivocó al pensar que había construido un monumento más perenne que el bronce.
Esta frase de Horacio restalló en mi mente no bien recorrí la exposición de tus cuadros, porque ellos trascendían lo momentáneo y seguro serían ejemplo, escuela, modelo, estímulo para todos aquellos que tuvieran la oportunidad de contemplarlos admirativamente.
Esos cuadros se escaparon de los moldes tradicionales de figuras perfectamente delineadas, para convertirse en un estallido de colores danzantes, provocadores de emociones y resonancias diversas para cada expectador que los contemplara.
Los azules acuosos remedan paisajes marinos,plenos de sugerencias, y la danza de los colores plasma "figuras sin figura", sentimientos adormecidos, vivencias escondidas.
Todo fue normal hasta que "tropecé" con la evocación de "Martina", esa maravilla pictórica y llena de sugerencias, que "contempla" a los paseantes con curiosidad casi infantil.
Realmente me impactó.
Por todo esto, creo que puedes decir con Horacio: "Exegi monumentum aere perennius", segura de que no equivocaste el camino de la creatividad para realizar obras perdurables.
Y concluyo con lo que alguien dijo, con enorme sabiduría poética: "Le dije al almendro que me hablara de Dios... y empezó a florecer". CARPE DIEM

 

Miguel Angel Absi,

Profesor en Letras y Filósofo, acerca de la Exposición en la Facultad de Derecho (2011)


 

 

 

Hilda Vera posee la impronta de los artistas temperamentales, aquellos que parten desde lo emocional hacia lo esencial, los que trasponen la técnica por medio del impulso, confiriéndole a la obra una transfigurada y peculiar presencia.

Desde sus inicios prefirión la factura que presta el azar al rigor académico, resultándole muy difícil someterse a las disciplinas de los maestros, a los que suele sorprender con la originalidad de sus hallazgos.

Esa permanente búsqueda de lo espontáneo conspira, en cierta manera, contra la coherencia en la continuidad temática de sus pinturas, que alternan bruscamente entre el expresionismo abstracto y la sugerencia figurativa plasmada en líricos paisajes poblados de personajes-símbolos o en oníricas ciudades navegantes del espacio. En su pluralidad, la artista roza a veces áreas del surrealismo y lo metafísico, confiriéndole entonces a sus cuadros la elaboración detallada e explícita que exige la connotación literaria de estos estilos.

Nos hallamos ante una pintora nada convencional que no duda en tomar del amplio vocabulario de la plástica, los elementos que le son necesarios para expresar con exactitud sus pensamientos y sentimientos. Construye así un mundo de imágenes disímiles pero logradas plenamente en su expresión y contenido.

Hilda Vera nos confiesa su dificultad para encarar un proyecto serial unificador. Nos cuenta en cambio, el incomparable placer que le produce lanzarse libremente a la creación sin preconceptos ni limitaciones, tal vez una manera de lograr con la pintura esa plenitud tan difícil de conseguir en la vida cotidiana.

Su paleta apunta a lo luminoso y al color restallante, en tanto el dibujo propone líneas en fuga, rectas o curvas que dinamizan el plano. El color alterna la densidad matérica con la transparencia acuarelada.

Con lo diverso va construyendo paisajes "cuasi" reales y "cuasi" imaginarios, ya que nunca abandona la percepción de lo evidente. En unas telas agrupa "musicalmente" sus estirados personajes semejando las ordenadas tuberías de un gigantesco órgano, en otras lanza sus formas al espacio dejándolas suspendidas en órbitas inefables.

Exultante, apremiada por dar respuestas ciertas a todo lo que en esta vida la conmueve movilizando su creatividad, Hilda Vera nos va participando de su personal mundo de manera inusual, pues, si hay algo evidente en sus obras, es ese puente tendido por el creador hacia el espectador, esa frnaja abierta en la que nuestra imaginación estimulada debe completar la fantasía, incorporándonos de esta manera, activamente a la siempre fascinante aventura del arte

 

Salvador Linares

 

 

con Carlos Cañás

 

Dentro de un paisaje así, y siempre que Hilda Vera, su autora, franqueara sus puertas para permitir la libre circulación por su interior, nos gustaría soñar. Sin ataduras ni tediosos despertares, formar parte de esta "Naturaleza en paz", como la pintora ha apropiadamente bautizado a su pintura, una técnica mixta que se destaca por lo armonioso de los elementos que la componen.

Y tanta es la fantasía que la artista ha puesto en juego, que poco interesa, en realidad, si se trata de un arrebato de la imaginación y de la inspiración o algún paraje entrevisto precisamente entre un sueño propicio y otro, con una base, levísima, en alguna sensación real: es un río de aguas calmas y profundas o una apertura entre cielo y tierra, a la manera de un valle impalpable, pero sereno y seguro?

Hilda Vera concede a la luz la importancia que le corresponde; de allí que pueda pensarse en rebaños de nubes acompasadas, y la tierra se ofrezca como sostén lejano pero tangible.

La verdad es que el título de la tela es más que un certero acierto: si algo se desprende del conjunto, si una sensación se superpone con las otras, es la de una paz como es difícil encontrar en la entera superficie de la tierra, tan a menudo asaeteada y conturbada por los distintos factores de perturbación, aquí totalmente ausentes.

Y que no se argumente que la artista está manifestando, a su manera, un alegato contra las otras veces triunfante técnica. No. Todo en la tela respera mansedumbre, benevolencia de los sentimientos, benignidad que invade el cuadro, docilidad, dulzura y suavidad; antídotos, todos y cada uno de ellos, que neutralizan eficazmente la rebeldía que, en otros artistas suelen despertar las aguas del mar o de un estuario, aquí como dormidos o pensativos en sí mismos.

 

César Magrini

Argentina en el Arte

 

 

con Albino Dieguez Videla, crítico de arte del diario La Prensa y la Dra. Delma Cabrera

 

 

 

 

 

Galería 2008
Galería 2008
Galería 2007
Galería I
Galería II
Galería III
Galería IV
Galería V

 

 

 

 

Abogada y Escribana recibida en la Universidad de Buenos Aires, comienza su carrera artística frecuentando los talleres de importantes artistas. En su paso por Galerías y Museos de varios continentes fue enriqueciendo su bagaje artístico...

 

Más información en BIOGRAFÍA

 

 

 

 

Hilda Vera, por Cesar Magrini

de El Arte Argentino hacia el mundo (Ediciones Institucionales, 2006)

     
 

Hilda Vera, por Julio Sapollnik

de El Arte Argentino & sus Protagonistas (Ediciones Institucionales, 2005)

     
 

Encuentro de Culturas Argentino-Rusa

 

Palais de Glace, 2003

 

 

con René Morón

 

 

con Ana Brull, Pérez Celis y Vivanco en la Embajada de Corea - 1998

 

 

con la artista plástica Mónica Caiani

 

 

 

 

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